Bogotá califica la medida como desproporcionada y mantiene llamado al diálogo bilateral
Los Cabos, Baja California Sur.- Las relaciones entre Ecuador y Colombia volvieron a tensarse luego de que el gobierno ecuatoriano anunciara un aumento de hasta 900% en la tarifa por el transporte de petróleo colombiano a través del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE), decisión que fue rechazada de inmediato por Bogotá al considerarla una “nueva agresión”.
El incremento, que eleva el costo de tres a 30 dólares por barril transportado, fue dado a conocer por la ministra ecuatoriana de Ambiente y Energía, Inés Manzano, quien argumentó que la medida responde de manera recíproca a la suspensión del suministro de energía eléctrica que Colombia aplicó recientemente a Ecuador.
Manzano señaló que dicha suspensión fue una represalia por la intención del gobierno de Daniel Noboa de imponer aranceles de 30% a productos colombianos a partir del 1 de febrero, como parte de una denominada “tasa de seguridad”.
Según el Ejecutivo ecuatoriano, esta decisión está relacionada con la falta de acciones suficientes por parte de Colombia para contener la inseguridad en la frontera común, desde Bogotá, el ministro de Energía colombiano, Edwin Palma, condenó el aumento tarifario al considerar que viola acuerdos bilaterales y afecta directamente al pueblo colombiano, afirmó que se trata de una acción unilateral que daña la cooperación entre ambos países.
Este nuevo episodio se suma a una escalada de medidas comerciales y energéticas que ha deteriorado el vínculo bilateral en las últimas semanas, pese a intentos recientes por abrir canales de diálogo. La canciller colombiana, Yolanda Villavicencio, informó que su país ha propuesto varias fechas para una reunión diplomática, sin respuesta oficial de Ecuador hasta el momento.
Analistas coinciden en que el conflicto aún puede resolverse por la vía diplomática, aunque advierten que una prolongación del enfrentamiento afectaría a dos economías con fuertes lazos comerciales y energéticos.



